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El Reino Unido se suma a la lucha renovada de erradicación del trabajo forzoso

22 enero 2016

El Reino Unido se ha convertido en el tercer país que ratifica el Protocolo sobre el trabajo forzoso, sumándose a las ratificaciones de Níger y Noruega del año pasado.

Foto: Acantilados de Dover, Reino Unido (Immanuel Giel)

©lisakristine.com

“Se trata de un meritorio e importante acontecimiento en la lucha contra el trabajo forzoso”, dijo Guy Ryder, Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). “La ratificación por parte del Reino Unido es un claro indicio del impulso que va cobrando la lucha contra estas prácticas horrorosas que degradan y esclavizan a millones de personas en todo el mundo.”

El Reino Unido tiene un firme historial de lucha contra el trabajo forzoso. Fue uno de los primeros países en ratificar el Convenio sobre el trabajo forzoso de 1930, y el año pasado aprobó la “Ley del Reino Unido relativa  la esclavitud contemporánea”, que fortalece el marco jurídico de lucha contra todas las formas de trabajo forzoso.

En una declaración del Ministerio del Interior del Reino Unido, la Ministra para la Prevención de los Abusos y la Explotación, Karen Bradley, dijo: “Lamentablemente, el trabajo forzoso puede producirse en cualquier sector, pero el Gobierno del Reino Unido no se quedará de brazos cruzados mientras los delincuentes lucran con este comercio del sufrimiento humano.”

“Por ello nos hemos comprometido a trabajar con la Organización Internacional del Trabajo y otros países para ofrecer la máxima protección posible a las víctimas y llevar a los perpetradores ante la justicia.”

“Nuestra simbólica Ley relativa a la esclavitud contemporánea es prueba de que velamos por que los culpables de delitos de trabajo forzoso se enfrenten a pasar el resto de su vida entre rejas; además, el proyecto de Ley sobre inmigración conferirá más competencias al Organismo de concesión de licencias a empresarios de mano de obra, para que pueda investigar los casos de trabajadores sometidos a explotación.”

Según estudios de la OIT, el trabajo forzoso produce unos 150 mil millones de dólares anuales en ganancias ilícitas, sobre todo en las economías desarrolladas y la Unión Europea. Afecta a trabajadoras y trabajadores domésticos y a muchos obreros del sector agrícola, la pesca y la construcción. Las mujeres y las niñas en particular son las primeras expuestas a la explotación sexual comercial.

El Organismo de concesión de licencias a empresarios de mano de obra, órgano público establecido por el Gobierno del Reino Unido para luchar contra el trabajo forzoso, se ha asociado a la campaña 50 for Freedom contra la esclavitud contemporánea, junto con otros asociados del Reino Unido: la Iniciativa de Comercio Ético y el Institute for Human Rights and Business (IHRB).