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“Ahora puedo mirar al futuro con esperanza”

24 marzo 2021

Por Padma Kumari Tamata

Padma Kumari Tamata nació en una familia atrapada en la servidumbre por deudas, un sistema en el cual las deudas pasan de una generación a otra. Su vida dio un vuelco después que participó en un programa de formación profesional apoyado por la OIT en Nepal que tiene por objetivo rehabilitar a las ex víctimas del trabajo forzoso y empoderar a los grupos vulnerables.

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©lisakristine.com

Me llamo Padma, provengo de Vashi, una pequeña aldea en el distrito Kanchanpur, en el extremo occidental de Nepal. Toda mi familia trabajaba en una granja en condiciones de servidumbre. Las personas nos llaman Haliyas. Trabajábamos para el dueño de la granja para pagar nuestra deuda, heredada de mis padres, o quizás mis abuelos, no sé… Pero como nunca fue cancelada, seguimos trabajando sin recibir salario alguno. Todo lo que nos daba el propietario era un saco de arroz y algo de ropa por un año entero de trabajo. No teníamos la libertad de irnos ni de tomar nuestras decisiones.

Saben, nunca fui a la escuela, sólo sabía escribir mi nombre y hacer cálculos sencillos.

En 2008, el Gobierno de Nepal abolió el sistema Haliya y nos declaró libres. No obstante, todavía tenemos dificultad para encontrar trabajo y medios de subsistencia.

Pero mi vida cambió cuando me propusieron que participara en una formación profesional intensiva para cultivar vegetales fuera de temporada, además adquirimos conocimientos administrativos y competencias prácticas.

Mi familia siempre trabajó en la graja, sin embargo me di cuenta que no sabíamos mucho sobre los cultivos. La formación me proporcionó conocimientos útiles para reconocer las semillas, los diferentes tipos de suelo, las maneras para enriquecerlo y la cantidad adecuada de fertilizante y agua. Gracias a la formación, ahora sé que hay que evitar exponer a los vegetales a la luz directa del sol debería. Antes, no dábamos importancia a las técnicas agrícolas y, si nuestra cosecha era pobre, culpábamos a las semillas o al clima.

Después de un tiempo, alquilé una pequeña parcela a mis vecinos para cultivar vegetales.

La primera vez que fui al mercado a vender mis vegetales, estaba muy nerviosa. Sentía mi corazón latir fuerte lleno de nerviosismo y ansiedad. Una ráfaga de preguntas llegaban a mi mente: ¿Qué hago si un cliente me paga con un billete de gran valor y no puedo darle el vuelto?

Fue un día muy especial para mí, el primer día de venta después de haber emprendido mi propio negocio de cultivo y venta de vegetales.

Ahora siento que puedo mirar al futuro con esperanza.

Hay una fuerte demanda de vegetales fuera de temporada en el mercado, en particular de pepinos y tomates. Algunas personas visitan mi granja para comprar los productos frescos directamente. Aunque no vendo todos los días, ¡logro ahorrar un poco de dinero!

 


Datos y cifras:

  • El Protocolo sobre trabajo forzoso de la OIT compromete a los gobiernos a adoptar medidas eficaces para prevenir el trabajo forzoso y garantizar protección a sus víctimas. Cincuenta países ya han ratificado el Protocolo.
  • Padma Kumari Tamata es una de las 25 mujeres, todas ella Haliyas, identificadas por la Federación Rastriya Haliya Mukta Samaj y formadas en el cultivo de vegetales por el Centro de Recursos Humanos Bajura en Nepal.
  • La formación recibió el apoyo del Proyecto Brigde de la OIT que es financiado por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos.
  • Seiscientos ex trabajadores en condiciones de servidumbre recibieron formación en 14 oficios diferentes, como plomería, confección, albañilería, pintura de viviendas, reparación de teléfonos móviles, reparación de motocicletas y en profesiones de la belleza.
  • Más de 60 por ciento de los participantes establecieron su propia empresa.
  • Más de la mitad de los participantes comenzaron a percibir un ingreso por primera vez en su vida
  • Las mujeres que recibieron la formación lograron entrar en oficios tradicionalmente dominados por hombres como la reparación de motocicletas.