Dinamarca ratificó el Protocolo sobre trabajo forzoso durante una ceremonia celebrada durante la Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra.

“El trabajo forzoso no tiene cabida en el mundo civilizado”, declaró Troels Lund Poulsen, el Ministro de Empleo de Dinamarca. “Es una violación grave de los derechos fundamentales y de la dignidad humana. Este es también el caso cuando el trabajo forzoso tiene lugar en formas de esclavitud más modernas. En la actualidad vemos personas engañadas por agentes de contratación cínicos. Personas que tienen que hacer frente a amenazas y a la coerción, para terminar endeudadas y empleadas en condiciones de trabajo miserables, con frecuencia lejos de sus hogares y de sus familias. Muchos de ellos son mujeres y niños. Es esencial que nos movilicemos para ofrecer un apoyo fuerte al importante trabajo que realiza la OIT en este ámbito y así llevar esperanza a las numerosas víctimas del trabajo forzoso que, en todo el mundo, son todavía demasiadas”.

Signing ceremony
Troels Lund POULSEN, el Ministro de Empleo de Dinamarca y Guy Ryder, Director General de la OIT

En la ceremonia de ratificación, el Director General de la OIT, Guy Ryder, señaló: “Esta ratificación es una nueva demostración del compromiso constate de Dinamarca a favor de la promoción e implementación de los derechos fundamentales en el trabajo”.

La OIT estima que 21 millones de personas son víctimas del trabajo forzoso en el mundo, generando unos 150.000 millones de dólares anuales en ganancias ilícitas. Las víctimas son explotadas en diversos sectores, en la economía formal e informal, como la agricultura, la pesca, el trabajo doméstico, la construcción, la industria y la minería. El trabajo forzoso asume diferentes formas, que incluye la explotación sexual, la esclavitud por deudas e inclusive la trata de seres humanos y la esclavitud.

Diecisiete países ya han ratificado el Protocolo después que fue adoptado unánimemente por la Conferencia Internacional del Trabajo en 2014.

El Protocolo requiere a los Estados miembros que adopten nuevas medidas para prevenir el trabajo forzoso en todas sus formas, así como para ofrecer a sus víctimas protección y acceso efectivo a acciones jurídicas y de reparación eficaces, tales como la indemnización.

Dinamarca posee una larga experiencia de lucha contra el trabajo forzoso. Fue uno de los primeros países en ratificar el Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm. 29) en 1932, y el Convenio sobre la abolición de trabajo forzoso, 1957 (núm. 105) en 1958. Además, ha desarrollado un marco jurídico e institucional sólido para combatir la trata de seres humanos, en particular con la creación en 2002 de un Grupo de Trabajo Interministerial sobre la trata de personas, y la adopción del cuarto Plan de Acción Nacional contra la trata de seres humanos (2015-2018), que abarca la identificación y la protección de las víctimas y el enjuiciamiento de los traficantes.