Con la ratificación del Protocolo relativo al Convenio sobre el trabajo forzoso de la OIT, los Países Bajos redoblan sus esfuerzos en la lucha contra la trata de seres humanos.

“Al ratificar este Protocolo, los Países Bajos desean, por sobre todas las cosas, transmitir un mensaje político: el trabajo forzoso es sencillamente inaceptable”, dijo Monique van Daalen, Embajadora y Representante  Permanente del Reino de los Países Bajos ante las Naciones Unidas en Ginebra.

“Para la economía abierta de nuestro país, las instituciones multilaterales fuertes son decisivas”, dijo la Embajadora. “Los Países Bajos apoyan firmemente el mandato de la OIT de promover el trabajo decente para todos, y combatir las prácticas abusivas como el trabajo infantil y el trabajo forzoso, incluso a través de su trabajo normativo”, agregó.

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Deborah Greenfield, Directora General Adjunta de Políticas de la OIT, subrayó: “Con la ratificación del Protocolo, los Países Bajos siguen demostrando su firme empeño en la lucha contra el trabajo forzoso. Es un paso importante para la iniciativa “50 for freedom”, y esperamos que los Países Bajos inspiren a otros países a asumir el mismo compromiso.”

Los Países Bajos llevan un lustro luchando a brazo partido contra la trata de  personas. En 2008, el Gobierno creó un grupo de tareas nacional que dirige y ejecuta los planes de acción nacionales contra la trata de personas en el país. También se cuenta con un Relator Nacional sobre la trata de personas y la violencia sexual contra niños y niñas.

Estas medidas han arrojado resultados concretos: la Inspección del Trabajo (SZW) ya ha organizado actividades de formación; en todas las oficinas de distrito del Ministerio Público Fiscal se está impartiendo especialización en trata de personas a los fiscales; en todas las unidades regionales, se capacita a los agentes de policía, y también al poder judicial. En 2013, los Países Bajos tipificaron como delito la trata de personas.

Al convertirse en el 12o país europeo que ratifica el Protocolo relativo al trabajo forzoso, el país muestra el firme empeño en la lucha contra todas las formas de trabajo forzoso. En noviembre de 2015, el Consejo de la Unión Europea animó a los Estados Miembros de la Unión a ratificar el Protocolo, e indicó que “los Estados Miembros deberían tomar las medidas necesarias para depositar sus instrumentos de ratificación del Protocolo ante el Director General de la Oficina Internacional del Trabajo a la brevedad.”

“El Protocolo, en el que se abordan cuestiones como la trata de personas y se centra la atención en la posibilidad de acceso de las víctimas del trabajo forzoso a acciones de reparación– servirá para que se haga todo lo posible para que las normas de la OIT estén actualizadas y aborden los principales problemas que encontramos en el mundo del trabajo de hoy”, recalcó la Embajadora van Daalen.

El instrumento fue adoptado en la Conferencia Internacional del Trabajo en 2014; con la ratificación de los Países Bajos, ya son 18 los países del mundo que han asumido el compromiso con este tratado internacional.

El Protocolo exige a los Estados que adopten medidas efectivas para atajar el trabajo forzoso, incluido el trabajo por servidumbre de deudas, el trabajo doméstico forzoso, y la trata de personas, y que ofrezcan a las víctimas protección y acceso a un mecanismo de recurso, o inclusive de compensación.