“El Protocolo es un instrumento decisivo en la lucha contra el trabajo forzoso en todo el mundo. Aborda las formas modernas del trabajo forzoso, incluyendo la trata de personas”, declaró Boris Zürcher, Director de la Dirección de Trabajo de la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos (SECO). “Suiza está orgullosa de participar en la acción que reafirma el compromiso de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores para alcanzar la abolición efectiva y duradera del trabajo forzoso”.

Guy Ryder, Director General de la OIT, acogió con beneplácito esta nueva manifestación del compromiso de Suiza para poner fin al flagelo del trabajo forzoso y dijo que esperaba que otros países siguieran este ejemplo, de manera que el objetivo de la campaña “50forFreedom”, de lograr que 50 países ratifiquen el Protocolo para finales de 2018, sea alcanzado.

El Protocolo, adoptado por una abrumadora mayoría por la Conferencia Internacional del Trabajo en 2014, fortalece el marco jurídico internacional para combatir todas las formas de trabajo forzoso, incluyendo la trata de personas, y exhorta a los Estados que lo ratifican a adoptar medidas dirigidas a prevenir el trabajo forzoso, proteger a las víctimas y garantizar su acceso a acciones jurídicas y de reparación.

A nivel nacional, Suiza ha reforzado su legislación y sus instituciones para combatir la trata de personas, especialmente a través de la acción del Servicio de Coordinación contra la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes (SCOTT), creado en 2003 con el objetivo de elaborar estrategias y coordinar la acción en este ámbito. Además, Suiza adoptó hace poco el segundo Plan de acción nacional para combatir la trata de personas para el período 2017-2020, que incluye 28 medidas en materia de prevención, acciones penales, asistencia para las víctimas y asociaciones.