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“El trabajo forzoso es inaceptable y no tiene cabida en el Uzbekistán moderno”

4 noviembre 2019

Uzbekistán refuerza su compromiso de erradicar el trabajo forzoso con la ratificación del Protocolo de 2014 de la OIT relativo al Convenio sobre trabajo forzoso

©lisakristine.com

Uzbekistán es el 40.o país en ratificar el Protocolo 29 relativo al Convenio sobre el trabajo forzoso. Este instrumento, adoptado por arrasadora mayoría en la Conferencia Internacional del Trabajo de 2014, insta a los países a reforzar los mecanismos de cumplimiento, la inspección del trabajo, las iniciativas educativas, la protección de las víctimas y su acceso a medidas de reparación e indemnización.

En 2017, Uzbekistán emprendió un proceso de reformas socioeconómicas de amplio alcance destinado a mejorar el nivel de vida y laboral de la población. Dichas reformas incluyen medidas para remediar el trabajo forzoso en el cultivo del algodón, una cuestión planteada por la OIT, asociados comerciales de Uzbekistán, y representantes nacionales e internacionales de la sociedad civil. Más temprano en 2019, el país había reafirmado su compromiso con la reforma basada en el diálogo social, y había ratificado el Convenio sobre la consulta tripartita (normas internacionales del trabajo), 1976 (núm. 144). En la actualidad, el país está revisando su legislación laboral, con la asistencia de la OIT.

El trabajo forzoso es inaceptable y no tiene cabida en el Uzbekistán moderno”, señaló Tanzila Narbaeva, Presidenta del Senado. “Estamos avanzando bien hacia la erradicación del trabajo forzoso, pero no descansaremos hasta que todas las mujeres y todos los hombres de este país dispongan de un empleo decente y con condiciones dignas”, añadió.

El proceso de reforma acometido por el país incluye también un proceso de diálogo con los activistas locales de derechos humanos. La nueva Comisión del Senado sobre Trabajo Forzoso y Trata de Personas, con la Sra. Narbaeva a la cabeza, ahora incluye a representantes y activistas independientes de la sociedad civil.

Me alientan las transformaciones en curso en mi país”,  dijo Azam Farmanov, ex prisionero político que pasó 11 años en la cárcel. Hoy, el Sr. Farmanov participa en el control de prevención del trabajo forzoso en las plantaciones de algodón, que la OIT dirige desde 2015. “Antes, solo en sueños podíamos imaginar la realidad actual. Animo a la comunidad internacional a respaldar a Uzbekistán ayudándonos a construir una sociedad civil fuerte, vibrante e independiente. (…)Necesitamos inversores y compradores responsables,  que ayuden a generar empleo decente para nuestra población joven”, añadió.

La tasa oficial de desempleo en Uzbekistán actualmente es del 9,7 por ciento y la de desempleo juvenil del 17,2 por ciento. Es por este motivo que muchos jóvenes buscan empleo en el extranjero y se convierten en trabajadores migrantes. El país es el sexto productor de algodón en el mundo; una de las estrategias clave de creación de empleo es ascender en la cadena de valor y situar a Uzbekistán como un importante fabricante de textiles e indumentaria, y no solo de algodón bruto.

Con la ratificación del Protocolo, Uzbekistán conmemora el Centenario de la OIT y expresa su firme compromiso de luchar contra todas las formas de trabajo forzoso, e incluso contra la trata de personas. Esta ratificación es también una medida decisiva hacia el objetivo de la OIT de conseguir 50 ratificaciones para finales de 2019.

Hoy, Uzbekistán es un brillante ejemplo de cómo es posible avanzar en un lapso relativamente breve si hay voluntad política, recursos y una estrategia clara.”, dijo Beate Andrees, Jefa del Servicio de Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo. “Muchos países pueden tomar como ejemplo el proceso de Uzbekistán. La OIT está lista para continuar apoyando al gobierno, los empleadores, los sindicatos, la sociedad civil y la población de Uzbekistán en esta travesía histórica.

Al ratificar el Protocolo, Uzbekistán también avanza hacia el logro del trabajo decente y promueve la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijados por la ONU para 2030, en particular, la Meta 8.7 de los ODS.